Contrapunto* LA MITRA PRIVADA DE COLOMBIA

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LA MITRA PRIMADA DE COLOMBIA Por Francisco Galvis Ramos En Twitter @forotw

 

LA MITRA PRIMADA DE COLOMBIA

Por Francisco Galvis RamosEn Twitter @forotw

Tomé unas cuantas semanas sabáticas dedicadas a leer, mucho he leído, y le decreté cuarentena al grato oficio de comentar a través de las publicaciones virtuales que generosamente me acogen.

Meses atrás le dediqué una nota a otro prelado, dados sus pronunciamientos considerados altamente perturbadores y, por ende, peligrosos, que titulé “LA Mitra Roja”. Lo mismo soy hábil para el elogio que para la censura, habiendo justa causa.

Esta vez me ocupo de otra personalidad eclesiástica de perfil y comportamiento opuestos.

Se trata de monseñor Luis José Rueda Aparicio, nacido en San Gil el 3 de marzo 1962, tierra del bello Parque Gallineral, cuyas greñas descolgadas de los árboles invitan a columpiarse, y un digno Palacio de Justicia, los conozco. Allí realizó los estudios de primaria y bachillerato y los sacerdotales en los Seminarios de San Gil y Bucaramanga, profundizándolos en la Academia Alfonsiana de Roma en Teología Moral. Profesor del Seminario Mayor de donde debe venir su especial destreza para el magisterio de la palabra.

Ejerció todo el tiempo las tareas pastorales, desde la ordenación sacerdotal en 1989, en su Diócesis de Socorro y San Gil, como Párroco de Albania, un pequeño poblado situado en la Mesa del Carmen y sucesivamente en Curití, Pinchote, Mogotes, Barichara. Finalmente, la designación como Obispo de Montelíbano, 2012, lo halló ejerciendo la Vicaría Episcopal diocesana.

Las vueltas que hay que dar para llegar donde la Providencia nos tiene destinados.

Seis años después, 2018, es promovido a la sede arzobispal de Popayán, donde debió dejar tanta huella fecunda como algunos de los eminentes predecesores: Manuel José Caicedo, Crespo Rivera, González Arbeláez, Gómez Tamayo, Giraldo Jaramillo y tan solo dos años después el Papa Francisco, 2020, lo eleva a la sede primada de Colombia, en el arzobispado de Bogotá. Un trasegar exitoso por los caminos del Señor. La sede primada tuvo pretendientes que todavía no deben estar repuestos del desconsuelo. Se sabe quiénes fueron y no he de menearlos.

Un ilustre amigo, el arzobispo emérito Jairo Jaramillo Monsalve, sobre quien escribiré en postrera ocasión, lo quiso infructuosamente como el sucesor suyo en la sede de Barranquilla. Él me ha hablado elogiosamente y sin hipérboles porque estas sobrarían, dada la manera como se ha revelado ante el país a través de las celebraciones eucarísticas dominicales por el Canal RCN, de las excelsas calidades, las virtudes y competencias de monseñor Rueda.

Siempre me han parecido una exageración las eucaristías que duren más de media hora porque desconcentran y debe ser porque en todos los ámbitos de la vida social se ha olvidado fomentar el buen uso del don de la palabra que avive, transmita y entusiasme. En cambio, las del arzobispo Rueda, que se extienden por cerca de una hora, son como un raudo soplo de vida espiritual. Sus catequesis son profundas y pertinentes. El tiempo se va volando. No sé qué admirar más en este prelado, si su tranquilo verbo iluminado o el lenguaje corporal con que acompaña las palabras que, de acuerdo a mis conocimientos de neuro oratoria, deben acompasarse para lograr impactar eficazmente en los destinatarios de los mensajes.

Tiro al aire: nuestro arzobispo primado, el primero entre iguales, no es un ambicioso y menos un codicioso como otros que venían por ahí dando codo. Se nota a la legua que va camino a más altos destinos en la Iglesia universal. ¡Así sea!

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*email: efegalvis@gmail.com. Mis comentarios se pueden reproducir libremente por cualquier medio y generalmente aparecen en los portales eje21.com, minuto30.com, @alponiente.com, @infolocal30.com, @lalinternaazul.com

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