De CAI’s a bibliotecas populares: la transformación que lideraron jóvenes en Cali

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En la capital del Valle, tres antiguos CAI y una estación del MIO que fueron vandalizadas, ahora son bibliotecas populares y espacios de encuentro cultural. Académicos creen que este es un mensaje claro de los jóvenes por pedir más educación y menos represión policial.

La Biblioteca de la Resistencia fue vandalizada el 28 de abril pasado. La comunidad y jóvenes de la Primera Línea la transformaron en una Biblioteca Popular en honor a las víctimas de abusos policiales que van en Cali. 

En la Biblioteca de la Dignidad, ubicada en la Loma de la Cruz, al norte de Cali, hay por lo menos doscientos libros. Todos han sido donados por los vecinos, manifestantes y niños que llegan a conocer el lugar que tiene aspecto de todo, menos de un antiguo CAI de la Policía.

Su entrada es en forma de arco y los espacios donde había ventanas, son diagonales. Es más bien una caseta poco convencional, de unos cinco metros de largo, con una panorámica de la ciudad que parece un mirador. Desde sus ventanas laterales solo se divisan árboles, pareciera ser una zona rural: lejos de las dinámicas propias de una urbe, que por estos días ha vivido el caos más estruendoso del paro nacional.

Ese lugar, que hoy es una Biblioteca Popular, hace un mes exactamente era el Comando de Atención Inmediata (CAI) de la zona. Para uno de los artistas y quien dirige la Biblioteca, era como explicar la contradicción de la vida: en un barrio de artesanos, un comando de la Policía que vigilaba día y noche el trabajo de los artistas informales que se ganan la vida vendiendo manillas tejidas, aretes, pinturas y llaveros en las calles del barrio más cultural de Cali. “Nunca entendimos por qué había un CAI allí si ese lugar antes de estar intervenido por la policía era una caseta comunal”, dice.

Justo allí, en lo más empinado de La Loma de la Cruz (hoy rebautizada por los manifestantes como la Loma de la Dignidad), comenzó el “boom” cultural de convertir lugares públicos que han sido vandalizados o incinerados, por bibliotecas y espacios artísticos para la gente. Para uno de sus fundadores, que prefiere no decir su nombre por seguridad, ese es su aporte a la construcción de un país distinto que piense primero en la educación como estrategia de prevención, antes que en la represión policial. En medio de la entrevista, entonó: “Hay plata pa’ la guerra, qué dolor, qué dolor, qué pena, hay plata pa’ la guerra y no para estudiar”.

La Biblioteca de la Dignidad está ubicada en la Loma de la Cruz, justo al lado de las casetas de artesanos del barrio. Este fue el primer CAI en transformarse. 

El 1 de mayo, cuando el paro nacional completaba sus primeros tres días y cuando en la capital del Valle ya habían sido vandalizados cuatro CAI y varias estaciones del MIO, ocho jóvenes que se manifestaban en el punto de concentración de la Loma de la Cruz, sobre la Calle 5, pusieron mensajes en sus redes sociales pidiéndole a la gente que, en el Día del Trabajo, llevaran libros a ese lugar para simbolizar la falta de oportunidades en educación y empleo que reclaman en las calles.

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