Muertes por covid-19 en el 2020 fueron 7.402 más que las reportadas

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Foto: César Melgarejo

Minsalud revisó datos, actualizó fallecimientos y fueron 16 por ciento más.

Las muertes por covid-19 en Colombia el año pasado, desde la primera semana de marzo hasta el pasado 3 de enero, sumaron 51.397, según el documento ‘Vigilancia demográfica de la mortalidad por covid-19 en Colombia 2020: exceso de mortalidad por todas las causas y covid-19 – reclasificación de la mortalidad por covid-19’, de la dirección de Epidemiología y Demografía del Ministerio de Salud, el 29 de enero.

Este informe presenta los resultados del proceso de vigilancia a la mortalidad de la pandemia, que incluyó el análisis y la reclasificación de todos los fallecimientos y, sobre todo, aquellos que se consideraban como sospechosos del virus.

En concreto, el ajuste que se hizo a las cifras representa un aumento del 16 por ciento frente a lo que se había informado inicialmente sobre las víctimas del covid-19 por parte de las autoridades, y la principal razón del incremento está en 9.714 muertes que pasaron de sospechosas a confirmadas, según se lee. Cabe aclarar que se trata de un ajuste normal en medio de los procesos de vigilancia epidemiológica.

Tal como anota el documento, esta tarea de vigilancia demográfica al exceso de mortalidad a través de la búsqueda activa de fallecimientos registrados con diagnósticos confirmados, presuntivos y descartados de covid-19 es un trabajo permanente del Ministerio de Salud para establecer cuántas personas mueren por causa directa del coronavirus o con la infección concomitante o por otras causas.

¿Cómo funciona la reclasificación?

Para empezar, el documento explica que las muertes por covid-19 y todas las otras causas que se producen y se reportan diariamente en el país se registran en tres fuentes de información: el Registro de Defunciones adscrito al Registro Único de Afiliados del sistema de salud (Ruaf-ND), que administra el Ministerio de Salud; los registros del Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila), del Instituto Nacional de Salud (INS), y el registro civil de los hechos vitales y el registro de cadáveres estudiados por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

Esas fuentes de datos son las que se utilizan para la elaboración de las ‘Estadísticas vitales’, que compila y publica periódicamente el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane). “Todo este conjunto de instituciones, registros y operaciones estadísticas conforman el Sistema de Registro Civil y Estadísticas Vitales (SRCEV) de Colombia”, añade el documento.

Y si bien el registro de las defunciones en Colombia es dinámico y se hace en línea y en tiempo real a través del aplicativo web del Ruaf-ND, algunas veces se producen rezagos en la notificación, ya sea por motivos de conectividad de algunas regiones o cuando la muerte no es conocida por los trabajadores de la salud y los cuerpos deben ser recuperados de zonas dispersas y de alta ruralidad.

Ya en concreto sobre las muertes por covid-19 en Colombia, se sabe que cada día en la tarde el Instituto Nacional de Salud entrega un reporte a partir de la información en el Sivigila, el mismo que hace público el Ministerio de Salud.

Sin embargo, ese conteo “está condicionado por los procesos de reconocimiento, diagnóstico, certificación médica y reporte efectivo al sistema de vigilancia y al registro de defunciones Ruaf-ND”, indica el documento oficial.

En ese sentido, la vigilancia que adelantan las autoridades de salud incluye la valoración de los fallecimientos confirmados y el seguimiento de las muertes sospechosas de covid-19 e incluso las que se descartaron por el virus y que se registraron en el sistema Ruaf-ND.

Cada uno de esos registros, que en últimas es un ciudadano fallecido, es analizado por los equipos de vigilancia, que realizan autopsias verbales e interrogatorios familiares, revisan historias clínicas y certificados de defunción, cruzan datos con otras fuentes de información y, dado el caso, se reclasifican como decesos confirmados o descartados de covid-19, “obteniendo un registro actualizado y más realista de la mortalidad producida por la pandemia”, dice el documento.

Las muertes consideradas como confirmadas que se analizaron fueron las que “en la cadena causal certificada en el Ruaf-ND incluyen términos diagnósticos relacionados directamente con covid-19 y prueba de laboratorio positiva”; mientras que las sospechosas fueron las que “en la cadena causal del certificado de defunción refieren términos diagnósticos con palabras como sospechoso, probable, en estudio o en espera de resultados para coronavirus”.

Vale decir que en el ejercicio había casos sospechosos a los que no les hicieron prueba de covid-19 y que debían ser estudiados a partir de todos los otros elementos. Y otros que fueron descartados inicialmente con prueba negativa, pero que en todo caso fueron analizados a profundidad por los funcionarios sanitarios.

Finalmente, al conjunto de datos compilados “se le aplicaron algoritmos basados en criterios clínicos, paraclínicos y epidemiológicos para el cálculo de varios índices que clasifican la evidencia en fuerte o débil, la oportunidad de la toma de muestra dentro o fuera de la ventana de mayor positividad del resultado y la probabilidad de que la defunción pueda ser atribuida a covid-19”, se explica.

Los resultados

Tal como menciona el documento del Ministerio de Salud, el informe da cuenta de los resultados preliminares del ejercicio de reclasificación de muertes relacionadas con covid-19 (entre confirmadas, sospechosas y descartadas) y registradas en el año 2020, desde la semana epidemiológica 10 (del 2 al 8 de marzo) hasta la 53 (que fue del 28 de diciembre al 3 de enero del 2021).

Al buscar en los sistemas de información, los funcionarios encontraron un total de 65.042 muertes relacionadas con covid-19 (entre confirmadas, sospechosas y descartadas) en ese periodo de tiempo.

Y luego de hacer la investigación y aplicar los criterios técnicos, 51.397 de ellas se declararon como muertes confirmadas por el nuevo coronavirus y 13.645 se establecieron como muertes probables o sospechosas aún. En total, según el informe, se produjeron 12.909 autopsias verbales.

Para entenderlo mejor: de las 43.453 muertes que se consideraban confirmadas –registradas y no en el Ruaf-ND–, 40.903, es decir, el 94,13 por ciento, fueron ratificadas en esa condición y 1.601 fueron reubicadas en la casilla de sospechosas.

Mientras, de las 18.144 muertes que se caracterizaban como sospechosas y que no se habían informado públicamente por la misma razón, 9.714, que equivalen al 53,53 por ciento, fueron reclasificadas como confirmadas por covid-19.

Y de las 3.445 muertes que se decían descartadas antes del análisis, 2.665 fueron definitivamente rechazadas como causadas por el coronavirus y 780 ingresaron a la lista de confirmadas.

“En resumen, las muertes confirmadas acumuladas a la semana 53 del 2020 (del 28 de diciembre al 3 de enero del 2021) y declaradas por el Instituto Nacional de Salud el día 4 de enero de 2021, que eran 43.995, se ajustan en un 16,8 por ciento con la reclasificación de las muertes sospechosas, para un total estimado de 51.397 muertes confirmadas por covid-19 a esa fecha de corte”, dice textualmente el informe del Ministerio de Salud.

En dos gráficas que presenta el documento se aprecia que la mayoría de las muertes que eran sospechosas y que pasaron a ser confirmadas se presentaron en el primer pico de la pandemia, entre julio y agosto. De esa forma, los niveles máximos de mortalidad en esa época pasaron de 2.000 muertes semanales a 2.500.

Cabe recordar que Colombia cerró el 2020 con 43.213 fallecimientos reportados por el Ministerio de Salud el 31 de diciembre y que, de acuerdo con esos mismos informes diarios, los 50.000 muertos por la pandemia se superaron el 21 de enero.

“El proceso de reclasificación evidenció la pertinencia de la vigilancia demográfica rutinaria teniendo en cuenta que el conteo de muertes está sujeto a la actualización del registro de defunciones acorde con la emisión de resultados confirmatorios de covid-19, enmiendas de los certificadores y el rezago en los reportes”, remata el documento del ministerio, que, en todo caso, aclara que se trata de información preliminar sujeta a cambios por ajustes metodológicos.

Tomado de: El Tiempo

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